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Lado b - 25 de septiembre de 2025
Cuando a la investigación de mercados no le pasan los años
Por Marcela Navia Núñez y Octavio Buelvas Padilla.
Lanzar productos al mercado, afinar líneas de producto, comunicarse con el público objetivo, posicionar la marca, son asuntos del día a día de la gerencia de mercadeo, que se hacen más fáciles si hay información en la cual basarse. Una investigación de mercados bien planeada y ejecutada ayuda tanto a la toma de decisiones del momento como a dimensionar tendencias a largo plazo. Un ejemplo de esta situación fue un estudio en la categoría de muebles.
La revolución del mobiliario para espacios pequeños en Colombia
Adquirir casa propia es una meta para muchos colombianos; el dicho popular se refiere a tener casa, carro y beca como símbolo de realización. Muchos desean estrenar; a lo que se sumó una serie de ayudas gubernamentales como apoyo a la adquisición de la vivienda nueva. Así, la opción se convirtió en apartamento en zonas con urbanismos organizados con parques, vías peatonales y personal de vigilancia privada. La sorpresa viene al enterarse del tamaño. ¿Cómo pueden caber tres habitaciones, sala, comedor, cocina y hasta dos baños en 45 metros cuadrados? Y caben, existen. Incluso, los hay más pequeños; y no se trata de apartaestudios de una sola habitación, sino que los habitan familias de hasta seis miembros. Al llegar a ocuparlos resulta que mucho de lo que se tenía en la antigua casa, compartida o alquilada, sencillamente no cabe.
Al igual que en la industria de la moda, donde conocer las tallas del mercado y sus diferentes proporciones es vital para entender cómo construir la curva de su portafolio, así de importante es para el sector de los muebles entender los espacios de las casas. Sin ese conocimiento, se diseñarían muebles completamente alejados de la realidad de los hogares.
Descubrimientos de la investigación de mercados
A finales de 2021 e inicios de 2022, Infocaribe realizó un estudio para Jamar con el fin de entender cómo las personas se relacionan con sus espacios en estas nuevas propuestas de propiedad horizontal. El estudio se hizo con metodología cualitativa: 22 visitas a los hogares para observar espacios y entrevistar al usuario para comprender sus motivaciones al escoger y usar los muebles. Con ello se hicieron ajustes en el diseño de los muebles y también en la forma de asesorar al cliente. Se realizó una segunda etapa en 2023 con otras 22 entrevistas de enfoque etnográfico en otra ciudad para poder contrastar y, así, se logró cubrir dos de los principales centros urbanos de Colombia: Barranquilla y Medellín. A la vez, se segmentó en mayores y menores de 30 años.
Se descubrió que había personas que se mudaban a estos nuevos urbanismos desde barrios populares para alcanzar un mejor estatus, y un segundo grupo que se movilizó de barrios más costosos para reducir gastos. En ambos casos debían dejar parte de sus muebles anteriores y pensar en elementos con muchos cajones donde guardar; que cada mueble tuviera doble función: su uso y un espacio para poner otros objetos, o poder correr el mueble cuando se requiriera ampliar la zona de movilización.
Un hallazgo de la investigación fue: “Las puertas aíslan, ocultan, dan privacidad y esto opera para los sitios de almacenamiento; en un apartamento más grande la privacidad del área de labores puede darse porque no se ve desde la zona social, pero en estos casos esa función la puede cumplir una puerta”. A la vez, es importante cuidar que el diseño del lugar y su equipamiento no impriman sensación de cárcel. Relacionado con ello, se encontró una diferencia en el mobiliario de la habitación de personas menores de 30 años, según se tuviera o no hijos; en el primer caso, predominan muebles para guardar y en el segundo, mesas. Es decir, con mayor o menor apertura hacia el exterior, como pasa con las puertas en las zonas de labores.

En la escogencia del mueble, una entrevistada anotó sobre un sofá: “Venía uno de dos puestos y uno de tres puestos, pensando en ese espacio de ahí; nos decidimos por el de dos. Es que en apartamento pequeño tiene uno que acostumbrarse a las cosas pequeñas”. Esta frase de la participante es contundente.
Uso de la investigación para el diseño de mobiliario
El reto para las empresas de mobiliario es claro: diseñar muebles que se adapten a los nuevos espacios sin comprometer la estética. En este escenario, los muebles multifuncionales, como aquellos que permiten maximizar el almacenamiento sin sacrificar el estilo, se han vuelto esenciales. Las camas con almacenamiento integrado o los paneles que ocultan cables, por ejemplo, ayudan a mantener la organización sin invadir el espacio, haciendo que cada rincón cuente.
En concreto, la empresa ha diseñado, por ejemplo, sofá camas de 101 centímetros que sirven para dos puestos y otros de 48 centímetros de ancho para una sola persona. También está el caso de elementos como puf que se pueden mover a un lado de la sala o de la cama cuando se necesiten, y muebles para niños donde se integran el escritorio, las repisas para juguetes y la cama en un mismo espacio. Se han trabajado patas y brazos de sofás que no sobresalgan del mueble para ocupar menos espacio y para facilitar la movilización a la hora de limpiar. Otro aspecto importante es exhibir el mueble dentro de un conjunto que permita imaginarse cómo se verá en una casa real.
Hoy en día se sigue aprovechando el estudio al diseñar muebles de diferentes medidas, y estrategias de comunicación para los usuarios según su propio manejo de cada espacio; como estas frases de un catálogo actual de escritorios: “Un espacio para soñar, estudiar y organizar”. “Donde las ideas fluyen y el espacio rinde al máximo”.
Se nota que, aunque la investigación de mercados suele alimentar decisiones empresariales de corto plazo, en muchas ocasiones sigue siendo útil años después. Para lograrlo, es vital tener objetivos claros y analizar los datos para encontrar elementos profundos que conecten. Algunas necesidades no cambian; lo que difiere con el tiempo, es la forma de satisfacerlas. Si se trabaja en descubrir necesidades, los resultados de la investigación pueden ser útiles durante muchos años, mientras se monitorean los modos de uso.

Exhibición para espacios a la medida

Sala real (fotografía tomada en la investigación)
Investigación de mercados · Caso de la vida real
El detrás de cámaras de la investigación de mercados
Por Marcela Navia Núñez y Constanza Rodríguez Murcia
Linkedin, 13 de abril de 2026

Hay una conversación que se repite en muchas organizaciones y que pocas veces llega a los informes. Es esa en la que alguien dice, casi en voz baja: "sabemos que hay una oportunidad ahí, pero no sabemos bien quiénes son esos clientes."
Este texto nació de uno de esos momentos. Lo contamos desde dos lugares distintos: desde adentro de la organización, y desde afuera, como agencia. Porque el mismo proceso se ve diferente dependiendo de dónde estás parada.
LA PERSPECTIVA DEL CLIENTE
¡Cuando los datos te muestran una puerta, pero no te dan la llave!
La entidad financiera con la que se trabajó tenía información interna que señalaba algo claro: existía un segmento de trabajadores independientes con ingresos reales, con disposición a endeudarse responsablemente, que simplemente no estaba siendo atendido. No porque no existiera, sino porque el sistema no sabía cómo evaluarlo.
El número estaba ahí. El problema era que detrás de ese número había personas cuya realidad económica no cabía en los formularios existentes. Y eso, en el mundo del crédito, es un problema enorme.
El paso que cuesta dar
Fue el área de crédito la que levantó la mano. Reconocieron que no tenían un formato apropiado para este tipo de cliente y que intentar construir un producto sin esa base sería construir sobre arena. Eso, dentro de una organización, no siempre es fácil de decir.
Reconocerlo adentro de una organización no es sencillo. Hay presión por avanzar, por mostrar resultados. Pero este equipo entendió que apresurarse sin conocer al usuario iba a costar más adelante.
La decisión de investigar, antes de cualquier otra decisión
No había un manual para esto. No había datos históricos suficientes sobre ese segmento, ni una ruta obvia por dónde empezar. Lo que sí había era claridad sobre lo que no querían hacer: lanzarse a ciegas.
Así llegó el encargo al área de investigación interna, y de ahí, a la agencia. Lo que pasó después es lo que Marcela Navia Núñez cuenta desde su lugar.
LA PERSPECTIVA DEL CONSULTOR
Cuando el encargo es una pregunta, no una respuesta
Cuando el área de investigación interna nos contactó, lo primero que hicimos fue entender bien qué se estaba preguntando realmente. El departamento de crédito tenía una dificultad concreta: no podía establecer un perfil apropiado para personas que trabajan por cuenta propia, porque a ellas no les resulta fácil demostrar sus ingresos de manera formal.
El objetivo, desde el principio, tenía dos caras: entender el mundo de ese trabajador independiente para encontrar maneras posibles de documentar sus ingresos — y con eso, beneficiar tanto al usuario como a la empresa, que veía en ese segmento una oportunidad real de ampliar su mercado.
La metodología como decisión estratégica
Presentamos un documento con los objetivos y la metodología propuesta: una combinación de entrevistas en profundidad y una técnica llamada "un día en la vida de". La idea era acompañar al participante durante toda su jornada laboral y ver qué hace, de qué fuentes recibe dinero, cómo combina sus actividades, qué documentos o soportes maneja. Todo registrado con notas, fotografías y videos, bajo lo que se conoce como observación no participante.
Al final del día, el observador ampliaba sus apuntes con preguntas para entender motivaciones y aplicaba la misma entrevista que se hacía al otro subgrupo. Ciudades, número de participantes, cronograma y presupuesto fueron revisados junto con el director del área interna, quien ajustó las ciudades según las regiones donde la empresa tenía mayor interés de crecimiento. Ese tipo de ajuste también es parte del trabajo: la metodología se afina con quien conoce el negocio desde adentro.
Lo que pasa cuando estás a las 6 a.m. en la primera parada
Antes del trabajo de campo hay un paso que no siempre se menciona: encontrar a los participantes adecuados y ganar su disposición. Les explicamos cómo su participación podía contribuir a mejorar productos en el futuro, y que serían compensados por el tiempo que nos dedicaran. Eso importa. La calidad de lo que se recoge en campo depende, en buena parte, de la confianza que se construye antes de empezar.
En algunos casos la jornada arrancaba a las 6 de la mañana. El observador ya estaba en el primer lugar de trabajo a esa hora. Veía cómo el participante se desplazaba, se subía con él al vehículo de reparto, anotaba a dónde llegaban, con quién se relacionaba y cómo. Gestos, actitudes, intercambio de documentos. En algún momento ayudaba a cargar cajas por cortesía, no por protocolo.
Así se repitió en cada ciudad: una peluquera que además distribuía productos de catálogo, un contador independiente dueño de un billar y una ladrillera, un joven que instalaba filtros de agua y, en paralelo, hacía dibujos de arquitectura. Ninguno encajaba en una sola categoría. Todos tenían ingresos reales y maneras concretas de documentarlos que el sistema simplemente no estaba mirando. Al final del día, cuando había suficiente confianza acumulada, llegaba la entrevista. Y entonces sí, se le confiaba todo a la grabadora.
Análisis: lo que está detrás de las palabras
El director del área nos explicó cómo quería recibir los reportes para poder sacarles el mayor provecho. Esa conversación también forma parte del proceso y no es menor. Saber cómo va a usarse la información cambia la forma en que se presenta.
Con todo el material en mano: transcripciones, notas, fotografías y videos, el trabajo fue desmenuzar, relacionar, entender el contexto y encontrar los patrones que conectaban historias aparentemente distintas. Y en cada patrón, dejar que fuera el propio consumidor quien hablara: su voz, sus palabras, su imagen ilustrando las conclusiones. No hay interpretación válida sin esa evidencia detrás.
Cuando los resultados aterrizan en decisiones reales
Los resultados se presentaron ante todas las áreas y niveles que podían hacer algo con esa información. El director del área tuvo acceso a un documento maestro más completo, que quedó como material de consulta para el futuro. Los gráficos, infografías y videos no estaban ahí para decorar, estaban para mostrar perspectivas distintas y darle voz a quien antes era solo un segmento en una tabla.
Lo que encontró el área de crédito fue concreto: documentos y pruebas de ingresos que ya existían en la vida de esos trabajadores, y que con las preguntas correctas podían identificarse. El trabajador independiente, por su parte, pudo demostrar algo que siempre fue cierto: que tenía varias fuentes de ingreso y capacidad real de pago. El producto mejoró. El mercado se amplió. Y director de área y consultora trabajaron juntos para que toda la compañía pudiera acceder a esa información y usarla.
LAS DOS PERSPECTIVAS
La investigación de mercados abre puertas
Lo que este caso nos recuerda, desde ambos lados, es que la investigación de mercados no es un paso previo a la estrategia; es parte de ella. Y su valor no se mide en el grosor del informe, sino en la calidad de las decisiones que hace posibles.
El consumidor final no sabe que alguien se subió a una camioneta de reparto a las 6 de la mañana para entender su mundo; pero lo siente en un producto que le habla, en un proceso que no lo excluye, en una marca que busca entenderlo.
Blog Antropología 2.0, 9 de octubre de 2020
EL ODIO EN EL CIBERESPACIO
"Los discursos de odio son articulaciones discursivas que intentan impedir en el otro el ejercicio del derecho a la libertad y a la igualdad" (Taricco y Torres, 2019 en Díaz Hernández, 2020).
Por Marcela Navia Núñez, Martha Botero Ángel y Andrea Forero Cañizares
ÉCHAME UN CUENTO Y POSICIONA TU MARCA
Por: Marcela Navia Núñez
EL EFECTO PROMOCIONAL
Por Marcela Navia Núñez


















